AvaTrade: No podréis tumbar la verdad

AvaTrade: No podréis tumbar la verdad (Crónica de un sabotaje fallido)

Dicen que quien nada debe, nada teme. Pero cuando un gigante financiero intenta silenciar a un ciudadano mediante ataques informáticos masivos, lo que está demostrando no es poder, sino pánico.

En las últimas 24 horas, esta web de afectados ha sido blanco de una ofensiva coordinada. Mientras intentamos que la justicia actúe, el bróker responde con las herramientas propias de la ciberdelincuencia: virus y ataques de denegación de servicio (DDoS).

El robo con nombre y apellidos

Cuando un encapuchado te roba el bolso por la calle, sufres la pérdida y la impotencia de no saber quién es. Pero aquí la situación es muy distinta. Sabemos quién nos ha robado. Sabemos que el dinero terminó en las arcas de una estructura societaria opaca y sabemos que la responsabilidad es de la empresa.

No aceptamos excusas infantiles. Decir que «el agente que le estafó ya no trabaja con nosotros» es un insulto a la inteligencia. La empresa es responsable de sus actos, de sus empleados y de sus afiliados. Si el dinero entró en vuestra plataforma, el dinero debe salir de vuestra plataforma de vuelta a sus dueños legítimos.

La prueba del ataque: 2.240 bots contra un solo hombre

Anoche, los registros de seguridad de Cloudflare detectaron una anomalía que ya está documentada para el Juzgado:

  • Más de 2.000 ataques de bots en menos de una hora.

  • Una IP específica (67.20.76.229) lanzando más de 4.000 peticiones desde un servidor en EE.UU. para intentar bloquear el acceso a nuestras pruebas.

  • Ataque coordinado: Justo cuando publicamos el audio de la oferta de los 20.000€, intentaron «quemar la biblioteca».

Nuestra respuesta: Si nos tumbáis, nos levantamos con más fuerza

Podéis gastar miles de euros en contratar redes de bots para saturar nuestro servidor. Podéis enviar virus camuflados en falsos acuerdos. Pero debéis saber una cosa: la única forma de que dejemos de decir que nos habéis robado es devolviendo el dinero.

Cada ataque que lanzáis es una confesión de culpabilidad que añadimos a nuestro dossier. Cada vez que intentáis tirarnos la web, el interés del público crece y nuestra determinación se multiplica.

Nos habéis robado el dinero, pero no nos vais a robar la voz. El servidor ya está blindado, la justicia está avisada y el dossier de las 27 pruebas ya está en manos de grandes especialistas legales.

¿Vais a seguir gastando en hackers o vais a empezar a devolver lo estafado?

Sombras de impunidad y sospechas sobre el sistema

No podemos ignorar que este nivel de agresividad digital coincide con decisiones judiciales, como mínimo, desconcertantes. Resulta sospechoso que, en un Estado de derecho, un juez tenga en su poder el DNI y la dirección física de la apoderada de una entidad denunciada y, sin embargo, se resista a llamarlos a declarar. ¿Qué hilos se mueven detrás de estas negativas? ¿Hasta dónde llega la influencia de estas corporaciones en las estructuras de poder de España?

Aunque el discurso oficial se llene de palabras como «justicia» y «protección al ciudadano», los hechos nos obligan a mantener inquietantes sospechas sobre la existencia de poderes ocultos que prefieren el silencio del denunciante antes que la transparencia del proceso. No acusamos, pero observamos con atención una tendencia donde parece protegerse más al presunto delincuente de cuello blanco que a la víctima estafada. Casos como el de Fernando Márquez Cuello son solo la punta del iceberg de una realidad que nos obliga a preguntarnos si las instituciones están realmente al servicio del pueblo o de intereses mucho más oscuros.

Una advertencia final: La verdad siempre prevalece

Queremos lanzar una advertencia clara a todos aquellos que, desde despachos, juzgados o empresas de tecnología, colaboran activamente con esta trama. La tecnología deja huellas y la complicidad también. Estamos documentando cada bloqueo, cada omisión judicial y cada intento de sabotaje. La historia nos enseña que, tarde o temprano, los muros de la mafia y la corrupción terminan por agrietarse.

Nuestra determinación no se negocia. Si el Gobierno o la justicia deciden mirar hacia otro lado, nosotros seguiremos apuntando con el foco de la verdad. A quienes nos atacan, les decimos: vuestra fuerza es artificial y se basa en el miedo; nuestra fuerza es real y se basa en la razón. Podréis ralentizar el camino, pero nunca detener el destino final, porque la verdad, por más que intenten sepultarla bajo ataques de bots y decretos de archivo, siempre termina prevaleciendo. Nosotros no nos rendiremos.

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